En pleno calor, Tips para el enojo (y crecer en conciencia en el camino)

Yo no sé ustedes pero a mi el calor me tiene... a tope.

Esto suele pasarnos a los que tenemos más fuego en nuestra constitución porque el Verano es como agregarnos gasolina, nos encendemos a la primera chispa y pum! para que nos paren.

Es importante que platiquemos de esto ahora mismo.

Sí, hace calor, sí, el calor te desespera, sí, tu mente anda afilada y tu lengua también.

Y no tiene nada que ver con qué tan sátvico eres o estás, que tanto llevas tus prácticas de disciplina y amor a ti mismo, sino con nuestra humanidad, el clima y la cercanía del sol. El sol, ese astro mayor que nos rige y que es al único al que nos alineamos.

Sí, es verano y sí, te vas a enojar, o al menos molestar o al menos estar intolerante. Sí, es natural, créemelo, pero para eso está Ayurveda, para apoyarnos en esos momentos en los que nuestro dosha se nos sube y parece tomar total control sobre nosotros.


1. Medita

No hay mejor manera de darte cuenta qué está sucediendo dentro de ti y cómo es que se va formando si no aprendes a hacer una pausa en tu mente y corazón.

Cuando meditas, aprender a ser un bello espectador de lo que sucede dentro de tu cabeza, a sentir las sensaciones relacionadas con tus pensamientos y a darle perspectiva a todo lo que te está pasando.

Diariamente, sobre todo en Verano, siéntate el tiempo que puedas y quieras, mínimo 1 minuto, a observar a tu mente, tu respiración y el movimiento interno de tus ideas.

Cuando estés en un momento donde hay algo que te molesta, simplemente ve a tu respiración, a la sensación de tu meditación diaria y obsérvate, observa tus sensaciones mientras haces una pausa que te de una distancia sana y pertinente de la situación y te permita reaccionar desde la paz y el corazón y no desde el ego.


2. Shh

Si te enojas, no digas nada, no opines, no emitas ninguna palabra pues si lo haces, aunque intentes hacerlo de la mejor manera, no saldrá así, pues el ácido del Verano entintará tu voz y es muy probable que lastimes al otro o que empeores las cosas. Y fíjate que no digo que no digas nada jamás, claro que es importante hablar y dialogar sobre las cosas que te están molestando, tengas o no la razón es importante externarlas. A lo que me refiero es que no lo hagas EN ESE MOMENTO porque en ese justo instante estarás llenx de fuego y como dragón que eres, quemarás sin pensarlo. Gran regla de vida, NO HABLES CUANDO ESTÉS ENOJADX, respira lento y tranquilo y no digas una sola palabra.


3. No es personal

Recuerda que aunque todo parezca que se está realizando justamente para molestarte, en realidad no es así, y si así lo fuera, lo que está pasando es para darte la oportunidad de crecer y ser de una manera distinta a como has venido siendo últimamente. No te lo tomes personal, cuando lo haces, metes a tu ego, la parte no luminosa de éste a la ecuación y tu espíritu tiene todas las de perder. El espíritu no se enoja, el espíritu ama y acepta todo, absolutamente todo lo que viene como el regalo y la experiencia más maravillosa del Universo. El ego sí. Al ego todo lo que no esté en su hoja de deseos le molesta, todo lo que parezca interponerse en sus planes o en sus tiempos, lo va a hacer enojar, si es que se lo toma todo personal. Una buena estrategia es, en cuanto algo cambia tus planes, imagínate que le está pasando a alguien más y que al final todo sale bien.


4. Espera

¿Te acuerdas de ese comercial de los 80´s que te decía CUENTA HASTA 10 cuando te estabas enojando? Bueno, pues en cuanto lo sientas, cuenta hasta 100. Es en serio. Buda, Siddharta Gautama, nos enseñó que todo pasa, todo, lo agradable y lo no, la peor situación y la que no, sólo hay que dejar que el tiempo pase y observar lo que hace. Cuenta en tu mente mientras respiras tranquilamente. Si es necesario o si eres presionadx para responder, externa con tranquilidad: "Estoy molestx, no es mi mejor momento para hablar", y si es necesario retírate del lugar.


5. No eres el enojo

Aunque parezca que eres el enojo personificado, el enojo es sólo un visitante pasajero que viene a enseñarte algo, probablemente algo que aún te haga falta trabajar y que aún no está en equilibrio. Ese maestro, el enojo, te está haciendo ver temas que aún hace falta que ilumines y sanes, y que llegue hay que agradecerlo. Pero no te quieras quedar para siempre con el invitado ni te confundas pensando que eres él, o lo invites a quedarse para siempre. Cuando llegue, agradece que aún tienes la oportunidad de poder sentir el enojo, de observarlo, date cuenta cuál fue el botón rojo que se te activó, qué fue lo que te detonó esa emoción, toma nota, respira, contén unos segundos y suspira al exhalar. Verás que entonces podrás usar esta experiencia de manera luminosa y espiritual para crecer.


Pon en práctica estos consejos y asómbrate de cómo cambias contigo y con los demás viviendo de manera distinta tu enojo.


Namasté



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